A partir del vídeo que he adjuntado en esta primera entrada pueden emerger diversos puntos de debate.
¿Se debe abandonar la escritura a mano? ¿Se debe depender de las TIC? ¿Dónde está el límite?
Lo cierto es que en la práctica docente son cuestiones que me hago con frecuencia. Uno empieza a tener dudas después de ver una serie de carencias a nivel de lectoescritura del alumnado.
Sin embargo, después de visualizar el vídeo parece ser que hay argumentos a favor de la escritura a mano. Alfonso Agüera, el ponente de la charla, nos aclara que la escritura a mano facilita el aprendizaje de la lectura y facilita el tratamiento de la dislexia. No lo dice Alfonso, sino las evidencias científicas que lo avalan, ya que se potencian áreas cerebrales (IFG) que no se podrían activar con el mero uso de las teclas.
¿Significa esto que debemos eliminar todas las tabletas digitales, móviles y ordenadores? ¿Se trata de una batalla entre lo digital y lo tradicional? A veces da la impresión de que sí, pero creo que al fin y al cabo se trata de poner límites, encontrando el famoso término medio de Aristóteles.
Encontrar tal término medio no es fácil, ya que, como dice Alfonso, lo brillante y luminoso nos ha llamado la atención desde tiempos inmemoriales (llama del fuego, brillantes etc.), generando una adicción que a veces es difícil de controlar incluso por adultos.
Es nuestra labor como docentes, en colaboración con las familias, el hecho de limitar el uso de pantallas a momentos cuando realmente sean necesarias y prácticas (realización de trabajos asincrónicos, búsqueda de información, aclaración conceptual de contenidos, etc.), pero también fomentar el contacto personal, la empatía e interacción social que deben darse con frecuencia tanto dentro como fuera del aula.
No hay comentarios:
Publicar un comentario